miércoles, 29 de julio de 2020

Los “nuevos casos”

Datos

Yo doy clase de estadística. Una cosa que hago hacer a mis alumnos es un proyecto de cierta envergadura. Y uno de los objetivos de este proyecto es que aprendan lo difícil que es recolectar y gestionar una cantidad, incluso moderada, de datos. Preguntar a la gente, o hacer una prueba, recoger los datos, ponerlos en una hoja de cálculo, todo parece muy sencillo. Es sólo cuando te pones a hacerlo y tienes unos cientos de datos que empiezas a ver que el no haber pensado a fondo las respuestas posibles a la encuesta hace que aparezcan ambigüedades que afectan mucho más allá que esas pocas personas que han dado la respuesta ambigua. O que uno o dos errores hace que pierda el sentido prácticamente una columna entera. O mil cosas más.

Si mis alumnos encuentran tantos problemas al recolectar un par de centenares de datos de una sola fuente, imaginaos los problemas de recolectar cientos de miles de datos recogidos por miles de personas, cada uno con su método y su forma de trabajar. Recoger datos siempre es complicadísimo, y en medicina, más.

La concepción de que los datos deben ser públicos es algo muy metido en la mentalidad del mundo anglosajón. En cambio en España no nos gusta dar información. Un ejemplo: en Estados Unidos, lo primero que hacen los integrantes de una reunión es presentarse. O vas a ver a un médico y lo primero que hace es dar su nombre. En España no nos presentamos. Puedes reunirte con alguien media docena de veces y nunca os habéis presentado. ¿Nunca habéis tenido una conversación larga con alguien y esperas a que se vaya para preguntar a otro “Oye, ¿este quién es?”?

Es por eso que yo me fío en general de los datos anglosajones y mucho menos de los españoles. No es que crea que me quieren engañar, sino que no tenemos la experiencia necesaria para recolectar y gestionar con fiabilidad tantos datos. Y en el caso del Covid, que se hace con prisas, y con protocolos nuevos, y es especialmente sensible… aún menos.

En esta entrada de hoy, y en otras en el futuro, me voy a basar sobre todo en datos de Estados Unidos e Inglaterra. Después argumentaré que lo dicho también es aplicable a España.


Nuevos casos

Hemos oído a menudo estos días que hay un rebrote y que han aparecido muchos nuevos casos. Y ha cundido la alarma, pues parece que el virus vuelve a atacarnos con renovado vigor. Voy a argumentar que no hay motivo para la alarma. Probablemente no hay un aumento de casos, sino que debido al aumento de la cantidad de pruebas que se hacen se están identificando viejos casos que ya estaban en la población. 

Por ejemplo, supongamos que por algún motivo queremos saber el porcentaje de la población que tienen un bolígrafo rojo. Inicialmente sólo observamos pasivamente y por lo tanto sólo vemos a las personas que tienen una mancha roja en la camisa o que les vemos escribir con un bolígrafo rojo. Pero más adelante decidimos ser activos y preguntamos a las personas si tienen un bolígrafo rojo y registramos sus carteras. Y como es un tema que nos preocupa mucho, creamos una red de buscadores de bolígrafos y hacemos muchas pruebas. Seguramente algunos poseedores de bolígrafos son registrados por varios miembros y “dan positivo” varias veces. Antes sólo aparecían 100 nuevos casos cada día. Ahora aparecen 700. Los bolígrafos rojos nos invaden.

Cualquiera ve que no es así. No hay motivo para pensar que hay más bolígrafos rojos que antes, sino que, al usar tácticas más agresivas, estamos identificando a más poseedores de bolígrafos. Más pruebas han llevado a más casos identificados. Pero esto no significa que haya un aumento de casos en la población.

Una cosa similar está pasando con el Covid. En marzo, abril o mayo apenas había pruebas y los casos identificados eran casos clínicos: personas enfermas, con síntomas. Y, sobre todo al principio, personas con síntomas lo suficientemente graves como para ir al hospital. Ahora están haciendo pruebas a gente sin síntomas. Naturalmente, salen más casos. Pero eso no significa que haya más gente con el virus que antes.

Vayamos a los datos. 

En el blog del estadístico W.M. Briggs, se ha hecho un informe estadístico semanal de la situación del Covid. En los últimos informes ha estado estudiando la aparición de nuevos casos. Por ejemplo en su entrada de 28 de julio muestra la siguiente gráfica con cantidad diaria de pruebas del Covid que se han hecho en USA:

Recalco que es la cantidad diaria. En julio se han hecho alrededor de 800.000 pruebas diarias (el “8+e05” del eje Y de la gráfica quiere decir “un 8 seguido de 5 ceros”). 800.000 pruebas cada día. Y sigue creciendo. Algunas consideraciones a este dato
  • En USA no ha habido nunca 800.000 enfermos. Ni de lejos. Esto quiere decir que la mayoría de las pruebas se están haciendo a personas que no presentan síntoma alguno. Por lo tanto, la mayoría de los casos que aparecen son de personas asintomáticas, es decir de infectados, no de enfermos. En cambio, al principio de la crisis, en marzo y abril, los casos de los que se informaba eran en su inmensa mayoría de enfermos, gente con síntomas. Al comparar los casos de marzo y abril con los de julio estamos comparando cosas distintas: enfermos e infectados. Esto es un error: o comparamos siempre lo mismo o no comparamos. Como no sabemos los infectados que había en abril, deberíamos comprar enfermos con síntomas en ambos casos. Pero eso no es lo que se está haciendo.
  • Incluso si comparamos los infectados de julio con los de junio, hemos de tener en cuenta que se están haciendo ahora casi el doble de pruebas diarias que a mediados de junio. Si aparecen el menos del doble de nuevos casos, es que estamos mejorando. Pero lo que llega a la gente es el total de nuevos casos, sin esta comparación.
  • Es casi imposible gestionar una cantidad tan inmensa de datos. Incluso los mismos responsables de las pruebas reconocen que puede haber casos repetidos: por ejemplo, una persona se prueba en un centro móvil y que da positivo. Va al hospital y en urgencias le vuelven a probar y vuelve a dar positivo y le mandan a planta donde le vuelven a probar y vuelve a dar positivo. Es decir, 3 nuevos “casos” que son en realidad una sola persona.
  • Las pruebas médicas no son infalibles. No se puede hacer una foto en el microscopio para ver si tienes o no el virus, sino que se hace un proceso químico al final del cual hay un indicador y si la concentración de este indicador es mayor que un cierto valor se dice que se ha “dado positivo”. Y además, para poder hacer tantas pruebas,  ha de ser un proceso químico que se pueda hacer de forma rápida y barata. Hay siempre una probabilidad de tener un falso positivo, una persona que no tenga el virus que dé positivo en la prueba. Una prueba con una tasa de falsos positivos de 0,1% es excepcionalmente buena. Pues ante 800.000 pruebas diarias, una tasa del 0,1% da lugar a 800 falsos positivos diarios: 800 nuevos “casos” diarios, 5600 semanales, que no son tales. Y al ser una prueba nueva, es bastante probable, y hay evidencia de ello, que la tasa de falsos positivos es bastante mayor que 0,1 %. (Para los que saben más de estadística: ya sé que la tasa de falsos positivos depende de la prevalencia, pero no he querido complicar la explicación).
  • Es cierto que también hay falsos negativos, personas infectadas que dan negativo en la prueba. Pero una de dos, o nunca desarrollan la enfermedad, y como vimos en la entrada anterior, no pueden contagiar la enfermedad, o acaban enfermando, y entonces se les contará como caso más adelante.
  • Las noticias que recibimos son de “nuevos casos” sin más. No hay información ni del numero de pruebas hechas ni se diferencia entre infectados y enfermos. Dar los “nuevos casos” de esta forma es irresponsable: hace crecer el miedo y la preocupación, posiblemente sin necesidad.
 En Inglaterra parece que está pasando algo similar. Por ejemplo, hace unas pocas semanas se declaró que la ciudad de Leicester era un punto caliente, pues había habido un aumento notable de casos. El columnista Peter Hitchens cuenta en su blog que escribió una pregunta oficial a Public Health England preguntando sobre los centros de pruebas de esa ciudad. Había un sólo centro hasta el 17 de junio. Entre el 18 de junio y 1 de julio se abrieron 7 centros más. En dos semanas se pasó de 1 centro a 8. ¡Naturalmente que aparecieron muchos nuevos casos!

El aumento de casos puede deberse muy bien al aumento de pruebas. Con la poca/mala información existente no es posible deducir del aumento de “nuevos casos” que hay un rebrote de la enfermedad. 

¿Y qué pasa en España? Ya he dicho al principio que no me fío de los datos españoles. Pero por la experiencia en mi entorno sé que en abril no se hacían apenas pruebas sino que los casos en los informes eran personas son síntomas y que habían ido al médico. En cambio en los últimos días sé de unas 20 personas a las que se ha hecho la prueba y de esas 20, 1 tenía síntomas (y dio positivo); otra simplemente tenía un poquito de fiebre y fue al médico y le hicieron la prueba por si acaso (dio negativo); y el resto no tenía síntomas, sino que habían estado en contacto con la que dio positivo (no me ha llegado información de todas, pero no sé de ningún positivo). Estoy seguro que no se están haciendo tantas pruebas como en USA o Inglaterra, pero sí está claro que se están haciendo muchas más pruebas que en marzo, abril y mayo y que la mayoría de las pruebas se hacen a personas sin síntomas. 

Dado que el virus es el mismo que en EstadosUnidos e Inglaterra, y dado que también se están haciendo aquí más pruebas que antes, otra vez, no se puede deducir del aumento de “casos” que hay un rebrote.

No estoy diciendo que no haya un rebrote, aunque yo no creo que lo haya. Lo que sí afirmo, es que usar los nuevos casos como lo están haciendo, para crear miedo e inquietud, es irresponsable por parte de los medios y del Gobierno. 





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