domingo, 12 de julio de 2020

Objetivos de este blog

Desde el inicio de esta crisis del Covid he estado desolado. No por los peligros de salud: la muerte es parte de la vida. Se toman las precauciones prudentes pero si toca morir, pones a bien tu alma y te preparas para volver al Padre. No, lo que me desolaba era la pérdida de la racionalidad: las medidas de ayer se contradecían con las de hoy. Se aludía a “la ciencia” y “los expertos” pero no añadían explicaciones y no concordaba con los principios básicos de inmunología o de epidemiología. Había voces que intentaban reconducir todo a la razón. Por ejemplo está el video/carta abierta del epidemiólogo alemán Dr. Scharit Bhakdi a la Canciller de Alemania, pero la sinrazón y el pánico dominaban la escena.

“Bueno”, pensé, “en unas semanas habrá acabado todo”. Pero no, esto continua y la sinrazón, también. Sigo oyendo comentarios sin sentido y la gente deja de tomar medidas que debiera y por el contrario toma otras que con contraproducentes. Los medios y los gobiernos, sea por mala intención, por vender más o por cubrirse las espaldas, nos manipulan. Hay tranquilidad, pero esto no quiere decir que no vuelva el pánico en cuanto aparezcan unos cuantos casos más. 

El pánico se cura con el conocimiento. Y no es necesario mucho. El principio de Pareto se aplica a muchos campos, y al del conocimiento también: un 10% del conocimiento total te permite explicar el 90% de lo que pasa. Unas pocas bases te permiten conocer mucho, aunque después necesitas mucho, para explicar los detalles. Este principio lo vivimos a diario: en 1 hora hemos limpiado el 90% de la casa, pero después necesitamos 9 horas para limpiar los rincones. Cualquiera puede entender las bases de esta situación, aunque se necesitan médico e investigadores para entenderlo y determinar qué conviene hacer.

En este blog pretendo explicar este 10% que nos permitirá entender esta situación, para no caer en el pánico y tomar mejores decisiones. Y también para ser menos manipulables por Gobierno y medios.

Quizá os estéis preguntando “¿Y por qué te hemos de creer a ti?”  Si os estáis haciendo esta pregunta ya vais por el buen camino y tenéis mucho ganado. Procuraré enlazar a fuentes para que podáis comprobar que no estoy tergiversando datos ni afirmaciones, pero sobre todo intentaré confrontar todo con la experiencia diaria: mira a a tu alrededor, recuerda lo que has vivido. La ciencia se basa en la experiencia observable y todos hemos vivido y observado enfermedades propias y de familiares y amigos. Si lo que te cuentan, en particular lo que yo te cuento, contradice lo que tú observas, no lo creas. Duda. No quiere decir que sea falso, pero no lo aceptes como verdad incontrovertible.

Mis cualificaciones. Yo no soy médico: soy licenciado en ciencias físicas, doctor en ciencias físicas y doctor en informática. Soy profesor de universidad desde hace más de 30 años. He creado profesionalmente modelos y simulaciones, y como buena parte de la medidas tomadas se basan en modelos y simulaciones, estoy bien preparado para entenderlas. También hay mucho del Covid que se basa en estadística: he usado estadísticas desde mi segundo doctorado y he estado dando clases de estadística en los últimos 10 años. En particular he dado clases de estadística en medicina.

Ya he dicho que no soy médico, pero durante buena parte de mi niñez y adolescencia quería serlo y me empapé de libros de medicina y tomé todas las asignaturas de biología que pude durante el bachillerato. Tengo una base de entendimiento de biología y medicina desde “siempre”. Puedo leer y entender artículos de medicina.

Y sé explicar. Como he dicho soy profesor de universidad, y he vivido de diseccionar temas complejos, escoger lo fundamental y explicarlo de forma inteligible. Espero poder hacerlo en este blog.

La primera entrada será sobre las mascarillas.

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